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Arteterapia

Arteterapia es lo que he hecho, sin saberlo, desde el principio de mi vida. Pintar y pintar, en un diálogo interno, de emociones, pensamientos, fantasías, deseos, anhelos profundos, hasta que lo “profesionalicé”. Así que mucho antes de “aprender” sobre ello, lo viví, lo experimenté, y ya era mi autoterapia espontánea desde niña, una forma de expresarme, un intento permanente de “dar lugar” a lo que pasaba por dentro. Sólo recordarme con pinturas y pinceles ya siento el calor en el corazón y alegría en el alma. Fue mi primer rodaje serio en la cuestión de aprender a escuchar,- escuchándome-, el primer gran valor de nuestra profesión.

¿Y qué es arteterapia?

El Arteterapia es una profesión de ámbito asistencial que se caracteriza por el uso de medios y procesos artísticos para ayudar a contener y solventar los conflictos emocionales o psicológicos de las personas. En arteterapia, el proceso de creación artístico y los objetos resultantes actúan como intermediarios en la relación terapéutica, permitiendo que determinados sentimientos o emociones conflictivas encuentren vías de expresión complementarias o alternativas a la palabra. Los campos de aplicación del arteterapia se extienden a la salud, la educación y la asistencia social.

En Arteterapia, a través de la capacidad creativa que todos tenemos y de la creación artística podemos ampliar las posibilidades de escucha y expresión de nuestro mundo interior. A través de las imágenes internas que proyectamos podemos aprender a descifrar las claves simbólicas que surgen del inconsciente, en nuestra búsqueda por afrontar y resolver malestares y alcanzar una vida más plena.

Las técnicas y herramientas artísticas que podemos emplear son muy variadas, estando disponibles en función de lo que se considere más conveniente para sostener el fluir de la expresión personal (plástica, escultura, fotografía, vídeo, narrativa, musical, teatral, danza).

Para participar en talleres de arteterapia no es necesario tener experiencia, conocimientos o cualidades para el arte, pues lo importante no es el resultado ni la estética de lo creado, sino el proceso de creación, la posibilidad de comunicarse con el yo más íntimo, profundo y auténtico, de darse cuenta, de poder aprender y/o desaprender.

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